Me encanta tener gente en casa, invitar a cenar, tomar una taza de té juntos y hablar. Ayer hice todo esto, multiplicado al cuadrado: invité (algunos de) los twitters de Sevilla para la Twittarta Navideña.
Rozamos la treintena, desde el pequeño #babyrull hasta @CurranC. Alguien trajo un dulce hecho por ellos, otros turrones, otros cositas para picar, bebidas y accesorios necesarios. Todos trajeron lo más importante – ellos mismos y sus ganas de compartir su tiempo.
Nada de lo que preparé era extrictamente estrictamente hablando navideño (algún día me atreveré con los polvorones y el panettone), me pareció más importante estar segura de que estuviera rico y de que me saliera bien. Esta semana pondré aquí las recetas – están todas requetecomprobadas, sencillas y con el resultado asegurado.

Este bizcocho de cítricos lo conocí por primera vez en enero pasado en el blog de Smitten Kitchen (si leéis en inglés os lo recomiendo: buena selección de recetas, y fotos fantásticas). A su vez lo tomó de Nigella Lawson, que lo tomó de Claudia Roden (os hablé de ella aquí). Estáis perdidos? A ver, desde el origen original: Claudia, Nigella, Deb, Anna. Ya veis, con quien me codeo (ya me gustaría).
Me encanta esta receta por varias razones: no lleva nada de grasa; utiliza los cítricos enteros (si fueran sin tratar sería mejor); y es apto para celíacos.
BIZCOCHO DE MANDARINAS
para un molde de 24 cm de diámetro
- 4-5 mandarinas (unos 400 g)
- 6 huevos
- 250 g de azúcar
- 250 g de almendras molidas
- 1 cucharadita bien cargada de levadura química
Poner las mandarinas (enteras, con piel) en una olla, cubrirlas con agua fría, llevar a ebullición y cocer 2 horas a fuego bajo. Controlar el nivel de líquido de vez en cuando y añadir si es necesario. Escurrir y, cuando estén frías, cortarlas por la mitad y quitar las semills (si las tienen). Triturar en el robot de cocina.
Encender el horno a 190ºC. Preparar el molde – yo ayer utilicé uno rectangular de 19 x 28 cm para poder hacer porciones individuales, pero como tarta redonda está igual de bien – mantequilla y harina/azúcar (cuidado si es para un celiáco!), o papel sulfurizado.
En un bol bastante grande batir los huevos, añadir el azúcar, las almendras molidas y la levadura. Mezclar bien (si con varillas eléctricas mejor, ya que la almendra puede que se apelmace). Añadir el puré de mandarinas.
Verter en el molde y hornear por unos 40 minutos. Estará lista, como siempre, cuando un palillos de diente (o brocheta, o punta de cuchillo) insertado en el medio saldrá limpio. Después de unos 20-30 minutos controlar la tarta, y si parece tomar demasiado color cubrir con papel de aluminio.
Sacarla del horno y dejarla enfriar, en el molde o en una rejilla. Con un poco de azúcar glas encima queda muy bien.
Se puede hacer también con naranjas y/o limones. Con los limones suele salir un poco más amargo – aumentar un poco (50 g como mucho) el azúcar.
Es un bizcocho muy jugoso, denso, que aguanta bien unos cuantos días guardado en una lata (siempre guardo un par de cajas de lata de polvorones para esto). Como todos los bizcochos, también se puede congelar: cuando se quiere tomar un trozo, se saca y se deja ablandar unos minutos, se corta lo deseado y se vuelve a congelar el bizcocho. Todos los obradores hacen esto con los bizcochos y las tartas, creedme.