Como las fotos ‘robadas’ en el metro de Kirai, hago fotos de la compra de los demás. Me imagino para qué le servirá, qué hará con esos productos. A veces me gusta mucho lo que veo, a veces me horroriza, pero la mayoría de las veces entiendo que lo que veo no es lo único que esa persona consumirá, así que no puedo juzgar.
¿Quién creéis que estaba haciendo la compra de la foto? Hombre, mujer, joven, mayor, con o sin hijos, con o sin trabajo (tema tan de actualidad)…
Me llaman la atención varias cosas.
Los espárragos de bote. Entiendo que quiere comer espárragos, y ya no es temporada (o no sabe cocinarlos). Me dan mucha penita, ¿son un sustituto aceptable?
La bechamel en tetrabrick. Si la compra es para la misma persona, por un lado toma yogures desnatados y por lo otro cocina cosas con bechamel. Y de tetrabrick. Bueno… No sé si me deja más perpleja esa parcial contradicción, o que compre la bechamel ya lista. Pienso que para alguien que no sepa cocinar espárragos (o sustituirlos por algo de temporada), hacer una bechamel también es complicado.
La zanahoria rallada de bote. Esto para mi es uno de los Grandes Misterios. No sé cuánto cuestan, pero estoy segura que comprar una zanahoria fresca (siempre de temporada, y barata) cuesta menos, además de ser más rico, que comprarla de bote. En casa quizás no consigas esos hilillos tan finos, pero ¿es por eso?
Un aplauso para los brócoli frescos (pero, ¿los cubrirá de bechamel?) y el queso fresco que tiene buena pinta.
¿Y a vosotros, qué os hace pensar esta foto?
Buscar calcetines, dormir con edredón, llevar el chubasquero Y el bañador en el maletero. El verano en Galicia es así, muy raro para alguien que ha sufrido catorce veranos sevillanos. Está siendo un julio bastante malo en cuanto al tiempo, la verdad, y por eso hay que buscar alternativas para entretener a los nenos.
Cuando era pequeña mi padre de vez en cuando me hacía las “caramelle d’orzo”, caramelos de cebada. Eran caramelos de azúcar y nada más, que se podían comprar también en la tienda en pequeños cuadraditos a precios baratísimo – supongo que lo equivalente de 1 céntimo cada uno ahora. Se pueden hacer en casa con facilidad porque son, sencillamente, caramelo.
Se derrite azúcar en un cazo o sartén, con un poco de agua (yo hice 5 cucharadas de azúcar y una de agua) y se espera hasta que vaya tomando color. A mi me gusta bastante tostadito, pero es cuestión de gustos. Como siempre con el caramelo, mucho cuidado al manejarlo, está muy caliente!
Cuando esté, se vierte encima de una superficie ligeramente engrasada con aceite insabor -la encimera de granito o mármol, o una placa de metal- y se deja enfriar. Cuando esté duro, quedará una placa translucida como la que me estoy comiendo yo en la foto. Supongo que se podría darle una forma más bonita, pero a mi me gustan las cosas caseras y toscas.

Por fin se acabó, estoy instalada en el piso nuevo. En dos días aquí, y ya es casa. En sólo 48 horas hemos tenido una avería (que se ha solucionado), las vecinas de arriba nos han invitado a una barbacoa en la terraza, y hemos descubierto que el vecino de al lado baila flamenco.
Estamos sin ADSL – ya que de aquí a septiembre estaremos poco por aquí – así que el blog de momento se actualizará poco, y con el móvil.
En septiembre, la inauguración oficial!

Tengo unos tatuajes-decalcomanía de Tattly desde Navidad, por fin he decidido ponerme uno. Tina “swissmiss” Rothenberg es mi diosa.

Van ya más de tres años, ha sido una moda en toda regla, desde los gin tonic bar (aparecidos en Madrid en 2010 y en Sevilla, cual provincia, anteayer) hasta el gin tonic corner del Corte Inglés, donde puedes elegir entre 30 ginebras, 4 tónicas y un sinfín de añadidos, desde la pimienta rosa hasta el cardamomo.
Hoy estoy de mala leche, así que no me voy a cortar. Que no sabes beber? Pídete un whisky & cola de toda la vida, hombre. Porque si no parecerás al que sin saber de música se pone a escuchar Los Tres Tenores.
Que es una bebida refrescante. No lo niego, pero no hay otra cosa?
Que si los matices de la ginebra. De verdad los notas? Anda anda… vamos a tomar ginebra a palo seco, y ya hablaremos de los botánicos.
Que si es lo que los cocineros bebiendo después del pase. Entonces es que sois idiotas.
UPDATE: ¡Enhorabuena por ese Premio Chef Millesimé 2012 Francis! Está claro que 2012 es tu año (y el de tu ciudad).
Este año, por distintas razones de trabajo, hemos ido más de una vez a Zaragoza, y la última vez, llegando desde Bilbao el marzo pasado, aprovechamos para parar un par de días en La Rioja. No nos suele pillar a mano – nuestro eje es más el Noroeste/Suroeste – y era la excusa perfecta para parar en Ezcaray. Al Echaurren le tengo ganas desde que Alex e Itxaso, allá por el 2000 en Madrid, me contaban de este sitio donde paraban a comer camino a Donosti. Tanta ganas le tenía, que en una semana comí dos veces chez Francis Paniego: esta vez en Ezcaray, y a la semana siguiente en el restaurante del hotel Marqués de Riscal.





